| Victor Peter: In Memoriam |
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| 22/mar/10 | |||
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Queridos Amigos de Tara: La primera vez que vi a Víctor Peter, hace ya seis años, me cautivó su enorme sonrisa y no pude resistirme a invitarle a ser parte del equipo docente de Tara. En aquel entonces el no hablaba apenas inglés y yo no hablaba apenas Hindi, pero la luz que transmitía su rostro fue suficiente para adivinar la calidad humana que escondía su corazón. A lo largo de los años, sus potenciales como profesor y trabajador social se fueron desarrollando y manifestando en cada una de sus acciones. Se sentía muy afortunado y orgulloso de su trabajo. Tras una vida marcada por la miseria y la perdida por fin había encontrado algo de paz y esperanza. Solía repetir una y otra vez que gracias a Tara sus alumnos tenían una infancia verdadera y una oportunidad para salir de la pobreza. Su contribución a ello le llenaba de júbilo y por eso decía que quería pasar el resto de su vida como profesor de Tara School, y sonreía...
Hace seis meses, cuando el médico le diagnosticó leucemia y pocas probabilidades de curación, no podía creerlo. Por un momento la sonrisa se volvió temor ante la incertidumbre. Pero no tardo en volver a mostrarnos su valentía y espíritu positivo. Llegando a consolarnos en más de una ocasión a la familia Tara, que observando su situación nos costaba disimular la tristeza. En las condiciones de más sufrimiento que un ser humano pueda encontrase, era un verdadero ejemplo para todos: nunca se quejó aun teniendo infinidad de motivos para ello y sin dejar de sonreír bromeaba acerca de los dolorosos efectos de la quimioterapia. Con un hilo de voz decía que se iba a poner bien para volver a Tara... ![]() La tercera fase del tratamiento la afrontó sin apenas defensas y aunque seguía luchando por vivir, finalmente no pudo resistirlo y se fue. Marchó tranquilo, aceptando que su tiempo había concluido en esta vida, con la satisfacción de haber hecho todo lo posible... y con una apacible sonrisa. Su ausencia refuerza hoy el sentimiento de unidad de la familia Tara, que aun aceptando el destino, le echamos de menos. |
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